Cuando tratamos de educar a los niños y niñas son muchos los dilemas
y las posibles dificultades con las que nos vamos a encontrar, la
indiscreción es una de ellas. Todas las familias hemos pasado por
comentarios de parte de nuestros niños y niñas del tipo: “Mira que señora tan
fea” “Mira que nariz tan grande tiene ese señor”, e incluso ante personas con
rasgos característicos debido a una enfermedad. Ante estos comentarios nosotros
mismos nos sentimos avergonzados y no sabemos cómo actuar.
No suele hablarse mucho sobre ello, pero lo cierto es que a menudo nuestros
pequeños nos hacen comentarios en voz alta, en público, que pueden resultar
indiscretos. La indiscreción en determinadas etapas del desarrollo suele ser
algo normal y natural que no esconde ninguna maldad por su parte, ni intención
de dañar al otro, pero puede ser ofensiva para los demás.
Es normal que para las familias la indiscreción suponga un momento de
vergüenza, bochorno y que no sea fácil de tratar.
El dilema de tratar la indiscreción en los niños y
niñas
Tratar la indiscreción puede convertirse en un dilema porque
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Por un lado les queremos enseñar a ser sinceros y decir la verdad, así como
a tener confianza con nosotros.
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Por otro lado no queremos que hagan comentarios indiscretos, que puedan ser
molestos u ofensivos para los demás.
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Además no queremos llegar al otro extremo y que sean demasiado
diplomáticos. No es cuestión de que se callen todo lo que piensan, o todo lo
que pueda molestarles.
Tratar la indiscreción puede ser complicado, pero debemos encontrar la
manera.
Consejos para tratar la indiscreción en los niños y
niñas
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La clave para encontrar el equilibrio entre la diplomacia y la indiscreción
está en la asertividad. Desarrollar la asertividad en nuestros pequeños es un
objetivo fundamental. Se trata de educarles para que sean capaces de dar su
opinión, de defenderse y decir sus ideas, pero sin dañar a los demás. Esto que
puede parecer complicado, no es tan difícil, veamos cómo hacerlo:
·
Cuando el niño o niña haga algún comentario indiscreto, lo mejor que
podemos hacer es tratar la situación con normalidad. Debemos entender que la
intención del niño o niña no ha sido mala. En lugar de una gran reprimenda, lo
que podemos hacer es mandarle callar, y pedir disculpas con educación.
·
Luego tranquilamente, explicamos al niño o la niña, porque hemos pedido
disculpas e insistimos en el desarrollo de su empatía. Es muy importante ayudar
a nuestros pequeños a comprender que las demás personas tienen sentimientos y
que, aunque no sea nuestra intención, a veces podemos hacer sentir mal a los
demás con nuestras palabras o actos.
·
Podemos entrenar al niño o niña y modular su manera de actuar. Le
explicaremos que cuando algo llame su atención, antes de hablar piense si puede
molestar al otro. Si cree que sí o tiene dudas, le enseñaremos que es mejor
callarse, y comentarlo después o al menos hacerlo en privado.
·
Otra cuestión importante es educar con nuestro ejemplo. Aprenden más de lo
que nos ven hacer que de lo que les decimos.
·
Recuerda, en lugar de reñir o reprimir, explica y ayúdale a entender y
ponerse en el lugar del otro.
Celia Rodríguez Ruiz
Psicóloga y Pedagoga
@educa_aprende
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